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Varadas
Varada voluntaria
Varada forzosa
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Dentro de lo “usual” en el manejo de embarcaciones de salvamento, hemos de contemplar un escenario, completamente antagonista a lo que en relación a la navegación,  se atribuye a un barco y tripulación con características especiales.

Pudiera parecer extraño,  pero  desde el punto de vista de una metodología de trabajo  en donde se contemplan todas las variables, una opción  de acción o escape es la varada.

Pensando que los barcos se construyen para navegar, la opción de varar, resulta como algo extraño y que no encaja en los parámetros que componen la teoría de navegación.

La varada a la que nos referimos, no es aquella que sirve mediante una acción voluntaria,  apoyada por elementos de soporte, en dejar el barco en seco,  con la intención de hibernar, arreglar o mantener el barco, sino una acción realizada por el patrón con dos finalidades distintas,  regladas y explicadas en este monográfico.

En un barco de salvamento se pueden dar dos situaciones distintas que aconsejen la varada.

  1. Varada de intervención sanitaria en tierra o rescate acuático.
  2. Varada de escape o forzosa.

Conociendo nuestra costa y su magnitud, nos encontramos en ocasiones con lugares en los que la intervención rápida desde tierra se hace costosa y es cubierta la atención que pudiera suscitarse a nivel sanitario o de rescate, por la embarcación de salvamento.

Hemos de entender la varada como una acción en la que se presentan como conjunto, una serie de condicionantes por los que resulta imposible un acercamiento de los marineros de rescate de la embarcación o aquellos medios dispuestos para solventar una incidencia.

Para centrarnos en la acción de varada voluntaria, uno de los parámetros que aconsejan su modus, es la altura y empuje de la ola o tren de olas que se proyecta con energía sobre la línea de base en zonas de playa “donde es posible la varada sin daños”.

En una situación de rescate como se cita en anteriores monográficos, es inherente a la acción de rescate, un riesgo que siempre hemos de contemplar y también como nuevo apunte: La zona de escap,e ha de ser siempre contemplada en la maniobra,  con antelación.

Para ello, antes de iniciar cualquier maniobra, hemos de tener en cuenta la escena en la que vamos a interactuar y cuales son lugares de “Resguardo”.

La línea recta no es el camino más corto nuevamente y por tanto,  hemos de contemplar siempre otras opciones.