| Indice del artículo |
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| Tratado práctico de remolques |
| 1. Situaciones de remolque |
| 2. Tripulación de rescate en un remolque |
| 3. La dotacion |
| Todas las páginas |
- SITUACIONES DE REMOLQUE:
Una embarcación, al igual que cualquier otro medio de transporte, ha de ser gobernada por aquellas personas que poseen un nivel de destreza y conocimientos que en teoría, quedan de manifiesto en la acreditación pertinente, en relación a las características del barco que se este manejando.
De la misma manera y más si cabe, teniendo en cuenta que cualquier avería que se produzca en la propulsión de la embarcación ya sea a vela o a motor, originan como resultado la parada involuntaria del sistema de propulsión y también por tanto, del gobierno del barco, hemos de tener en cuenta que al contrario que en cualquier vehículo terrestre, el viento, las olas y las corrientes, además de las mareas, modificarán de manera a veces determinante, el rumbo y posición, comprometiendo la seguridad del barco y de la tripulación.
Es por esto que se debe de realizar una minuciosa revisión de las condiciones generales de la embarcación con la que se sale a navegar y también de los pertrechos y fungibles que son determinantes para el funcionamiento de los sistemas de propulsión, con la finalidad de minimizar el riesgo de parada y sus consecuencias en un medio hostil sin gobierno.
Acciones encaminadas a la observación de niveles de combustible, aceites varios y carga eléctrica.
Aquellos consumibles como correas, bujías, filtros, etc, en un motor de combustión interna y cabos, drizas, poleas, reenvíos, estado de las velas y timón entre otras para embarcaciones propulsadas por el viento, son indispensables de observación, antes de la navegación.
Quizás, resulten cuestiones evidentes pero que soportan el mayor porcentaje de incidencias en las que es preciso realizar un remolque, bien sea por la desidia o exceso de confianza del patrón o por la premura ante la incipiente salida a puerto, casi siempre en relación a situaciones de ocio con barcos de recreo, en los que la experiencia en la estiba y preparación, es a veces escasa por la falta de experiencia.
“Barco grande, Patrón pequeño”
Estos remolques en su mayoría, no presentan mayor índice de dificultad si no se presentan como añadido, situaciones de viento o corriente en zonas próximas a la costa, con lo que la seguridad del barco y de la tripulación pudieran comprometerse.
Otra situación de remolque que por las condiciones se torna más dificultosa, es aquella en la que además de haberse presentado una avería ya sea de motor, de acastillaje o maniobra, se añaden unas condiciones meteorológicas adversas que convierten la deriva del barco en una situación de peligro en el que los periodos de balance o pantocazos pueden originar lesiones en la tripulación.
La fuerza de la corriente y el empuje del viento, podrían trasladar el barco hacia la línea de base, acabando éste, embarrancado en el mejor de los casos o destruido por la acción de una costa con lajas o cortes pétreos que lo hagan zozobrar y dispongan una más que comprometida situación de supervivencia para la tripulación.
Al margen de lo que cualquier embarcación debiera portar, además de aquellos elementos de seguridad obligatorios, es de recibo observar en el patrón a cargo de ésta, una clara disposición a añadir aquellos dispositivos que faciliten las maniobras de remolque en el caso de que fuera necesaria.
Sin embargo, es la embarcación de salvamento, un elemento autosuficiente en la resolución de cualquier incidencia, como recurso unitario y en relación a un dispositivo de socorro, concordante con una actuación ceñida a unas características de rescate, acotadas en cuanto a la eslora del barco a rescatar, a la cuantía de su tripulación y a la distancia en la que se encuentre con respecto de la costa, además de las condiciones de maniobra por estado de la mar o maniobra restringida.
El párrafo anterior, da un significado a la independencia de los medios que disponga el barco que ha de ser remolcado en relación a la metodología de trabajo del barco y tripulación de rescate que como norma, utilizará de manera exclusiva, el material que ésta, porte para solventar de manera exitosa una incidencia de remolque que es la que este tratado nos ocupa.
El porqué de esta norma de trabajo, se resume en la seguridad que aporta al equipo de rescate, la confianza y conocimiento del material de a bordo.
Quizás el barco a remolcar, posea un cabo para realizar un remolque que reúna las expectativas en cuanto a la largo, firmeza y elasticidad deseada, sin embargo ante la afirmación del patrón en relación a su existencia, puede que no se encuentre adujado de la manera correcta por lo que en situación de premura por condiciones adversas, su utilización sea imposible, por lo que perderemos un tiempo precioso que garantizaremos utilizando el material propio de rescate y remolque.
Como se citaba anteriormente, las variables en un ejercicio de remolque, dependen de diversos parámetros que conforman una incidencia.
Pero en este tipo de maniobras, no hemos de olvidar que existe un valor añadido que no se contempla en situaciones de salvamento en las que la premisa fundamental de actuación según protocolos y metodología, es el rescate de personas.
En este apartado, hemos de conservar en óptimas condiciones la embarcación remolcada, al haber tomado el patrón de la embarcación de salvamento, tal decisión.
Es en virtud a una valoración continua en las variables de tiempo y distancia a puerto refugio y también en relación a un aumento de la dificultad debido al incremento de la situación del entorno, cuando el patrón puede modificar los criterios de conservación del casco remolcado y ceñirse a aspectos de supervivencia y seguridad, abandonándolo a su suerte.
Pero todos sabemos que existen infinidad de remolques que se ejecutan en relación a incidentes nimios, relacionados con la falta de combustible, averías de motor, hélices trabadas por cabos, redes o cualquier otro elemento a los que se les realiza maniobra de remolque con la responsabilidad que ello comporta.
Responsabilidad, porque hablamos en un altísimo porcentaje de barcos de recreo remolcados con cascos de fibra bañados en gel coat.
Realizar un remolque completo a un barco de estas características, supone una responsabilidad en relación a posibles daños que comportan un riesgo para el patrón y tripulación, en disquisición con el fundamento de competencia, el sentido común en relación al salvamento de personas y las coberturas de las pólizas aseguradoras.
Cierto es, como lo contempla el sentido común, que no podemos forzar un abandono de embarcación a una tripulación en condiciones bonancibles ya que obtendremos por respuesta una clara y esperada negativa.
Tampoco podemos esperar de la compañía que asegura nuestra embarcación, una especial comprensión, a una tarea de riesgo con daño material añadido y que engrosaría de manera locuaz por otra parte, el montante económico de la póliza.
Es por este motivo, por lo que tanto el patrón de la embarcación de salvamento como, su tripulación, han de ser duchos en las maniobras a realizar ya que las de remolque se tercian complicadas en relación a su maniobra restringida, cabos que pudieran quedar a merced de superficie o a dos aguas y que pudiesen comprometer la propulsión o el timón, así como la proximidad de los barcos que por inercias, empujes de ola en situaciones de posición cresta-seno, (de las que hablaremos en un apartado más adelante) y diferencias en su exposición al viento en virtud de superficies, pesos y calados que los hagan derivar de manera distinta y peligrosa, apareciendo el fantasma del abordaje.
En esta introducción, se han contemplado dos situaciones de remolque distintas aunque una de ellas, pudiera dar origen a la segunda.
Como cualquier otra maniobra de salvamento, el remolque de una embarcación es una situación evolutiva y todo aquello que se escriba, queda acotado por la acción presente de la incidencia.
Se constata la premisa de vidas sobre material pero también sabemos de libro que en un hundimiento, lo más idóneo es permanecer sobre la embarcación hasta agotar las posibilidades.
También por tanto, existen situaciones en las que la mejor opción es la permanencia de la tripulación en la embarcación dañada, debido a una situación de mar o de posición con relación a la rompiente, u otro accesorio de escena crítico que haga estimar al patrón de rescate la opción de remolque como la más factible.