- CAMBIO DE REMOLQUE:
En determinadas ocasiones, hemos de realizar durante el traslado en el agua, un cambio de remolque.
Las circunstancias por las que se realiza, son variadas.
En ocasiones, comenzamos un arrastre con una técnica de remolque determinada y que corresponde a unas condiciones en las que la víctima se encuentra inconsciente o calmada.
La súbita entrada de agua en vías respiratorias como consecuencia de una salpicadura o cualquier acontecimiento o imprevisto fuera de lo normal en el traslado, pueden transformar el ánimo de la víctima, convirtiendo el arrastre en algo con dificultad añadida.
La entrada en zona de corrientes u olas, la dificultad en la orografía o una causa patológica que empeore el estado de la persona a rescatar nos harán variar el sistema de arrastre con respecto a la maniobra inicial, utilizando arrastres con presas que suponen mayor inmovilización y control, con la finalidad de no perder el control de situación, como consecuencia de una acción o respuesta automática de la víctima o una interacción excesiva del medio circundante.
En estas ocasiones, es cuando el principio de tensión continua y presión constante son fundamentales para no perder el contacto.